martes, 4 de febrero de 2014

De gestión e indigestión urbana

En nuestras ciudades latinoamericanas que han decidido apostar por el cambio en el paradigma de la movilidad, nos estamos enfrentando a discusiones sumamente infructuosas.

Tenemos a los fanáticos del automóvil, defendiendo el espacio que han invadido durante décadas, en pro de una movilidad más cómoda y segura.

También tenemos a los fanáticos de las bicicletas hablando de una movilidad más saludable.

Y por otro lado tenemos a los fanáticos del Transporte Público, pregonando una movilidad más eficiente...

Pero el problema no es que tengan o no la razón, por que cada modo de transporte tiene sus ventajas y desventajas.

El problema es que son solo eso "MODOS DE TRANSPORTE" simples y deshumanizadas maneras de movernos.

Cuando logremos entender que lo importante de la movilidad es el "VIAJE" del individuo, entonces cambiaremos la forma de movernos por las ciudades.

Quise hacer esta introducción, antes de meterme en temas más específicos, ya que esto es tropicalizable ante diferentes contextos.

Para ejemplificar, voy a mencionar el caso puntual que observo a diario, en la calle de Adolfo Prieto, delegación Benito Juárez, Distrito Federal, se decidió implementar un carril ciclista, el cual he visto crecer desde su concepción, hace dos años, cuando le presentamos una idea mucho más drástica a la administración anterior de la Delegación.

Nosotros habíamos concebido una serie de "Corredores Verdes Comerciales" en las vialidades de Parroquia y Adolfo Prieto, estos corredores implicaban la desmotorización de dichos corredores; es decir,  "FUERA AUTOS", (pero no me mal entiendan, yo soy un amante de los vehículos motorizados, pero los quiero tanto como quiero a mi smartphone, navaja suiza o cualquier otra herramienta). El punto es que lo visualizábamos como vialidades que incluyeran una ciclovía, pero la sección sobrante funcionaría como un gran parque lineal, en donde el espacio fuera predominantemente peatonal.

Se eligieron dichos corredores, por la ventaja que presentaban de cruzar toda la delegación, con pocos cambios de trayectoria y poder conectar de manera directa la zona con mayor infraestructura ciclista de la ciudad (Reforma - Condesa), con la segunda zona más amigable hacia el ciclista que hasta el momento es el Centro de Coyoacan. Esto permitiría fomentar de manera muy clara viajes de mas largo recorrido en bicicleta, y por lo tanto aumentar la demanda potencial de sistemas de bicicletas públicas como "ECOBICI" en la zona sur de la ciudad.

Desgraciadamente me alejé del proceso de gestión de está infraestructura, hasta el año pasado en que comencé a ver que una ciclovía se gestaba frente a la ventana de la oficina.

Como todo proceso de este tipo, genera revuelo entre los vecinos que son sacados de su status quo, por  cualquier cambio en el contexto urbano.

Y eso me puso a pensar, en los procesos de gestión urbana.

¿Que es mejor? ¿Incluir o no a los vecinos en la toma de decisiones?

Creo que la delegación está haciendo lo que puede con las condiciones que tiene, pero eso, ¿es suficiente?

Cuando ves en uan pequeña esquina una manifestación de unas treinta personas, lideradas por una diputada de oposición, cuyas pancartas dicen: "Ciclovía SI, pero en Adolfo Prieto NO", ¿que debemos pensar?

Esta bien que afecten en pro de una mejora en la ciudad, pero que no sea frente a mi casa.

Entonces donde se tiene que hacer, pues al vecino de la otra calle tampoco le va a gustar. Eso nos hace enfrentarmos a un circulo vicioso, que termina por evitar que se haga algo.

Por que no pensar en que ya hay mas opciones para movernos por la delegación.

El problema que yo observo es que seguimos catalogándonos como automovilistas, ciclistas, peatones y usuarios de transporte público, cuando eso no debería negativo.

Si pensamos que solo somos personas buscando la forma de llegar en mejores condiciones a nuestro destino, ya sea de tiempo, salud o economía, será mas facil entender que si hoy dejo mi auto y me voy en bici, le estoy quitando un segundo de congestión al que no pudo dejar el auto, y así cuando a mi me toque usar el auto, le agradeceré al que va en la bici o caminando el usar menos espacio en la ahogada infraestructura urbana.

Por lo pronto, yo estoy contento de que ya será más seguro moverme por Adolfo Prieto en la bici, aunque seguiré sufriendo el regreso, así que a esperar la ciclovía de Patricio Sanz o Amores...

Pues esa es mi opinión, @marco_mor

martes, 2 de abril de 2013

Necesidad de proyectos integrales


Para lograr un equilibrio en la multimodalidad urbana, es necesario contar con infraestructura adecuada para cada modo de transporte, no es cuestión únicamente de tener la intención por parte del gobierno de fomentar otros modos de transporte, sino que se deben garantizar las condiciones adecuadas para los viajeros más vulnerables.

En México nos hemos acostumbrado a que los modos más importantes de movernos por la ciudad, son dos:
  • ·       Transporte público
  • ·       Automóvil particular


Esto ha generado una cultura de movilidad defensiva, en la que los conductores de autos particulares se defienden de las unidades de transporte público semiformal, que muchas veces en la competencia por el pasaje generan condiciones de inseguridad y accidentalidad en el entorno.

Si a esto le añadimos el incumplimiento de las reglas de tránsito y aún mas, la falta de señalamiento adecuado, nos encontramos en un entorno de movilidad anárquica.

Cuando los gobiernos urbanos deciden voltear hacia modos de transporte alternativos, por regla general, se les ha olvidado acompañar estas intenciones, de planificación adecuada para la inducción de dichos usuarios.

Y como ejemplo podemos encontrar en el Distrito Federal, muchos ejemplos, pero uno en particular que lo demuestra claramente es la ciclovía parcial de División del Norte en su tramo que recorre la Delegación Benito Juárez.

Ya que en un afán de competir con la infraestructura ciclista de otras delegaciones, se decidió balizar la vialidad con un señalamiento confuso e improvisado.

El señalamiento horizontal, a pesar de ser tan deficiente en nuestra cultura y tan pasado por alto, es una de las medidas de seguridad más importantes de la movilidad.

El contar con un espacio definido para los vehículos más vulnerables permite una mejor convivencia de todos los usuarios, a pesar de que no se confinen los carriles, el simple hecho de tenerlos delimitados tiene a proteger y fomentar el uso de estos modos alternativos.

Por está razón es importante no vacunar a la sociedad con proyectos parciales que más que incentivar el cambio modal, fortalecen la idea aspiracional de que la única forma segura de movernos en la ciudad es en camionetas blindadas, y nos impiden avanzar en pro de modos menos contaminantes.

Hagamos proyectos que valoricen nuestro entorno, proyectos integrales e incluyentes que nos permitan avanzar a una movilidad sustentable.

lunes, 11 de junio de 2012

Transporte, Infraestructura Vial y Desarrollo Urbano. Caminos divergentes entre la Planeación de Transporte y la Planeación Urbana.

Este mes contamos con la participación del ingeniero colombiano William Camargo T., gran amigo y colega, quien aceptó la invitación para compartirnos su visión sobre la planeación urbana en relación con el desarrollo del transporte, la cual les dejamos a continuación.

Las ciudades que hoy recorremos, son el producto de diferentes visiones de desarrollo que recibimos como legado y tenemos el enorme desafío de gestionarlas en momentos en que son retadas por temas emergentes, como la globalización, el calentamiento global y un crecimiento importante de flujos migratorios que demandan ingenio, decisión y responsabilidad ambiental.

 

 
En cualquier actividad profesional, la solución de un problema parte de reconocer: la línea base, el estado del arte, el diagnostico, el análisis de contexto o la inserción en el medio. Cualquiera de estas acepciones enmarca la comprensión integral u holística de la situación que queremos modificar, valorando con el mayor detalle posible cada uno de las variables que son susceptibles de ante todo, medir, modificar, gestionar y ajustar.

Los problemas de transporte y transito o como se ha denominado en los últimos años los problemas de movilidad, deben partir de reconocer, ante todo cual es el objeto de análisis y cual debería ser desde la perspectiva del sujeto, el marco o el contexto bajo el cual ahondara la investigación que le permita resolver el problema. En este proceso la formación del investigador siempre va a generar frente al resultado, diferentes orientaciones para la resolución del problema, que se derivan en ultimas, de las capacidades adquiridas en la practica profesional y de las capacidades aprendidas en su proceso formativo. A esto debe sumarse que en la medida que el proceso esté permeado en mayor o menor medida por la influencia de otras disciplinas, la comprensión de los cursos de acción o la incidencia frente a las diferentes variables nos reportaran una mayor o menor comprensión del objeto de análisis.

La ciudad es un fenómeno complejo, la movilidad hace parte de dicha complejidad y aporta en la gestión eficiente de las ciudades una cuota importante de las posibilidades de acceso a todos los servicios urbanos para cada uno de los ciudadanos. Comprender la movilidad en una ciudad, aproxima a los ingenieros a problemas de diferentes escalas: vecinal, local, urbana, metropolitana, regional, internacional.

Esta comprensión no puede estar desprovista de la comprensión del origen de los desplazamientos. En últimas son estos, los que motivan nuestra aproximación a la problemática. Entender los desplazamientos es el reto de los planificadores de transporte y de los planificadores de transito. Mientras los primeros se preocupan por asociar a determinados flujos de viajes (usuarios, personas o bienes) los medios y modos mas adecuados para su desplazamiento en condiciones de eficiencia, seguridad y confort. Los segundos se encargan de garantizar que las infraestructuras que van a demandar los primeros permitan la fluidez y seguridad de los modos y por ende la utilización eficiente de dichas infraestructuras.

Sin embargo, al igual que el concepto de transporte que termina siendo una demanda derivada,  (depende de otra actividad principal para existir), los problemas que resolvemos los ingenieros de transporte, suelen ser en la mayoría de los casos, consecuencias derivadas por las decisiones de otros actores urbanos: mis colegas, los planificadores urbanos.
Eso en esencia no es contraproducente per-se. En la sociedad muchas profesiones dependen de la existencia de otras para justificar su actuar, el cual puede ser correctivo o preventivo. Sucede sin embargo, que en Ingeniería de transporte y transito, estamos en la mayoría de las veces con preexistencias urbanas, que limitan nuestro actuar a acciones correctivas. Solemos ser al igual que algunas medicinas, paliativos que mitigan, pero no resuelven estructuralmente el problema.

Esto es, en algunas ocasiones desconcertante, pero algunas de nuestras actuaciones solo pueden atacar el síntoma y no la causa.  Somos una sociedad auto dependiente.

No obstante las ventajas que significan para los países con bajas tasas de motorización la posibilidad de intervenir sobre la oferta de transporte publico, solemos ser tímidos en avanzar en  la consolidación de ciudades donde el divorcio que siempre ha existido entre la planificación urbana y la planificación del transporte y el transito, cierre las brechas hacia un transporte sostenible.

Solemos aplazar las decisiones estructurales que deben cubrir orientaciones de política como;
  • Aumentar la habitabilidad urbana, generando servicios urbanos mixtos que combinen la vivienda con las alternativas de salud, educación, empleo, recreación y deporte a distancias caminables. Mezclas de usos.
  • Limitación de la obligación de un numero mínimo de parqueos a la exigencia de un numero máximo de estos,
  • La provisión de mayores opciones para andenes y amenidades urbanas, complementadas con acceso a bicicletas publicas y redes de bicicletas.
  • Exigencia a los grandes generadores (grandes superficies, universidades y centros industriales) de opciones de transporte sostenible para sus usuarios a cambio de un menor numero de cupos de estacionamientos.
  • Fortalecimiento de modos de transporte publico masivo limpio, eficiente y digno.
  • Ruptura del american way of life, que nos sigue vendiendo el modelo del auto por familia, (en Bogotá ya son dos o tres, por efectos del pico y placa), como la solución a los problemas de movilidad cotidiana, sin medir el verdadero impacto en emisiones y contaminación y aumento de la huella ecológica.
Solemos resolver como Ingenieros de transporte los problemas desde una perspectiva que solo aborda una parte del contexto, y en función de la disponibilidad de recursos hacemos gestión de trafico, administramos infraestructura escasa y atendemos los síntomas, dejando de lado la actuación sobre el origen de la enfermedad.

La respuesta debe ser estructural y no depende solo de nosotros, debemos aproximarnos a la comprensión de lo urbano, es un campo enriquecedor y en ello empezaremos a encontrar las soluciones para las generaciones futuras, que hoy en día ya nos hablan de sostenibilidad urbana, cambio climático, combustibles y tecnologías limpias y planificación de ciudades inteligentes.

Les dejo algunos abrebocas que pueden ayudarnos a dialogar de manera mas frecuente y estructurada con los nuevos paradigmas de la gestión de las ciudades, agradeciéndole la generosa invitación de mi amigo Juan Carlos con quien compartimos hace muchas calendas estas visiones y nuestra preocupación por el transporte sustentable.


William Fernando Camargo Triana es Ingeniero Urbanista, Msc. en Planeación Urbana y Regional de la Universidad Javeriana, candidato a Msc. en Transporte de la Universidad Nacional de Colombia e Investigador del Lincoln Institute en temas de renovación urbana. Es docente en programas de posgrado de la Universidad Distrital de Colombia y la Pontificia Bolivariana. Ponente en temas de movilidad y transporte en Seminarios Nacionales e internacionales.  Experto en temas de urbanismo, ordenamiento territorial, infraestructura y movilidad.