Este mes contamos con la participación del ingeniero colombiano William Camargo T., gran amigo y colega, quien aceptó la invitación para compartirnos su visión sobre la planeación urbana en relación con el desarrollo del transporte, la cual les dejamos a continuación.
Las
ciudades que hoy recorremos, son el producto de diferentes visiones de
desarrollo que recibimos como legado y tenemos el enorme desafío de
gestionarlas en momentos en que son retadas por temas emergentes, como la
globalización, el calentamiento global y un crecimiento importante de flujos
migratorios que demandan ingenio, decisión y responsabilidad ambiental.
En cualquier actividad profesional,
la solución de un problema parte de reconocer: la línea base, el estado del
arte, el diagnostico, el análisis de contexto o la inserción en el medio.
Cualquiera de estas acepciones enmarca la comprensión integral u holística de
la situación que queremos modificar, valorando con el mayor detalle posible
cada uno de las variables que son susceptibles de ante todo, medir, modificar,
gestionar y ajustar.
Los problemas de transporte y
transito o como se ha denominado en los últimos años los problemas de
movilidad, deben partir de reconocer, ante todo cual es el objeto de análisis y
cual debería ser desde la perspectiva del sujeto, el marco o el contexto bajo
el cual ahondara la investigación que le permita resolver el problema. En este
proceso la formación del investigador siempre va a generar frente al resultado,
diferentes orientaciones para la resolución del problema, que se derivan en
ultimas, de las capacidades adquiridas en la practica profesional y de las
capacidades aprendidas en su proceso formativo. A esto debe sumarse que en la
medida que el proceso esté permeado en mayor o menor medida por la influencia
de otras disciplinas, la comprensión de los cursos de acción o la incidencia
frente a las diferentes variables nos reportaran una mayor o menor comprensión
del objeto de análisis.
La ciudad es un fenómeno
complejo, la movilidad hace parte de dicha complejidad y aporta en la gestión
eficiente de las ciudades una cuota importante de las posibilidades de acceso a
todos los servicios urbanos para cada uno de los ciudadanos. Comprender la
movilidad en una ciudad, aproxima a los ingenieros a problemas de diferentes
escalas: vecinal, local, urbana, metropolitana, regional, internacional.
Esta comprensión no puede estar
desprovista de la comprensión del origen de los desplazamientos. En últimas son
estos, los que motivan nuestra aproximación a la problemática. Entender los
desplazamientos es el reto de los planificadores de transporte y de los
planificadores de transito. Mientras los primeros se preocupan por asociar a
determinados flujos de viajes (usuarios, personas o bienes) los medios y modos
mas adecuados para su desplazamiento en condiciones de eficiencia, seguridad y
confort. Los segundos se encargan de garantizar que las infraestructuras que
van a demandar los primeros permitan la fluidez y seguridad de los modos y por
ende la utilización eficiente de dichas infraestructuras.
Sin embargo, al igual que el
concepto de transporte que termina siendo una demanda derivada, (depende de otra actividad principal para
existir), los problemas que resolvemos los ingenieros de transporte, suelen ser
en la mayoría de los casos, consecuencias derivadas por las decisiones de otros
actores urbanos: mis colegas, los planificadores urbanos.
Eso en esencia no es
contraproducente per-se. En la sociedad muchas profesiones dependen de la
existencia de otras para justificar su actuar, el cual puede ser correctivo o
preventivo. Sucede sin embargo, que en Ingeniería de transporte y transito,
estamos en la mayoría de las veces con preexistencias urbanas, que limitan nuestro
actuar a acciones correctivas. Solemos ser al igual que algunas medicinas,
paliativos que mitigan, pero no resuelven estructuralmente el problema.
Esto es, en algunas ocasiones
desconcertante, pero algunas de nuestras actuaciones solo pueden atacar el síntoma
y no la causa. Somos una sociedad auto
dependiente.
No obstante las ventajas que
significan para los países con bajas tasas de motorización la posibilidad de
intervenir sobre la oferta de transporte publico, solemos ser tímidos en
avanzar en la consolidación de ciudades
donde el divorcio que siempre ha existido entre la planificación urbana y la planificación
del transporte y el transito, cierre las brechas hacia un transporte
sostenible.
Solemos aplazar las decisiones
estructurales que deben cubrir orientaciones de política como;
- Aumentar la habitabilidad urbana, generando servicios urbanos mixtos que combinen la vivienda con las alternativas de salud, educación, empleo, recreación y deporte a distancias caminables. Mezclas de usos.
- Limitación de la obligación de un numero mínimo de parqueos a la exigencia de un numero máximo de estos,
- La provisión de mayores opciones para andenes y amenidades urbanas, complementadas con acceso a bicicletas publicas y redes de bicicletas.
- Exigencia a los grandes generadores (grandes superficies, universidades y centros industriales) de opciones de transporte sostenible para sus usuarios a cambio de un menor numero de cupos de estacionamientos.
- Fortalecimiento de modos de transporte publico masivo limpio, eficiente y digno.
- Ruptura del american way of life, que nos sigue vendiendo el modelo del auto por familia, (en Bogotá ya son dos o tres, por efectos del pico y placa), como la solución a los problemas de movilidad cotidiana, sin medir el verdadero impacto en emisiones y contaminación y aumento de la huella ecológica.
Solemos resolver como Ingenieros
de transporte los problemas desde una perspectiva que solo aborda una parte del
contexto, y en función de la disponibilidad de recursos hacemos gestión de
trafico, administramos infraestructura escasa y atendemos los síntomas, dejando
de lado la actuación sobre el origen de la enfermedad.
La respuesta debe ser estructural
y no depende solo de nosotros, debemos aproximarnos a la comprensión de lo
urbano, es un campo enriquecedor y en ello empezaremos a encontrar las soluciones
para las generaciones futuras, que hoy en día ya nos hablan de sostenibilidad
urbana, cambio climático, combustibles y tecnologías limpias y planificación de
ciudades inteligentes.
Les dejo algunos abrebocas que
pueden ayudarnos a dialogar de manera mas frecuente y estructurada con los
nuevos paradigmas de la gestión de las ciudades, agradeciéndole la generosa
invitación de mi amigo Juan Carlos con quien compartimos hace muchas calendas
estas visiones y nuestra preocupación por el transporte sustentable.
William Fernando Camargo Triana es Ingeniero
Urbanista, Msc. en Planeación Urbana y Regional de la Universidad Javeriana, candidato
a Msc. en Transporte de la Universidad Nacional de Colombia e Investigador del Lincoln
Institute en temas de renovación urbana. Es docente en programas de posgrado de la Universidad
Distrital de Colombia y la Pontificia Bolivariana. Ponente en temas de
movilidad y transporte en Seminarios Nacionales e internacionales. Experto en temas de urbanismo, ordenamiento
territorial, infraestructura y movilidad.
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