lunes, 11 de junio de 2012

Transporte, Infraestructura Vial y Desarrollo Urbano. Caminos divergentes entre la Planeación de Transporte y la Planeación Urbana.

Este mes contamos con la participación del ingeniero colombiano William Camargo T., gran amigo y colega, quien aceptó la invitación para compartirnos su visión sobre la planeación urbana en relación con el desarrollo del transporte, la cual les dejamos a continuación.

Las ciudades que hoy recorremos, son el producto de diferentes visiones de desarrollo que recibimos como legado y tenemos el enorme desafío de gestionarlas en momentos en que son retadas por temas emergentes, como la globalización, el calentamiento global y un crecimiento importante de flujos migratorios que demandan ingenio, decisión y responsabilidad ambiental.

 

 
En cualquier actividad profesional, la solución de un problema parte de reconocer: la línea base, el estado del arte, el diagnostico, el análisis de contexto o la inserción en el medio. Cualquiera de estas acepciones enmarca la comprensión integral u holística de la situación que queremos modificar, valorando con el mayor detalle posible cada uno de las variables que son susceptibles de ante todo, medir, modificar, gestionar y ajustar.

Los problemas de transporte y transito o como se ha denominado en los últimos años los problemas de movilidad, deben partir de reconocer, ante todo cual es el objeto de análisis y cual debería ser desde la perspectiva del sujeto, el marco o el contexto bajo el cual ahondara la investigación que le permita resolver el problema. En este proceso la formación del investigador siempre va a generar frente al resultado, diferentes orientaciones para la resolución del problema, que se derivan en ultimas, de las capacidades adquiridas en la practica profesional y de las capacidades aprendidas en su proceso formativo. A esto debe sumarse que en la medida que el proceso esté permeado en mayor o menor medida por la influencia de otras disciplinas, la comprensión de los cursos de acción o la incidencia frente a las diferentes variables nos reportaran una mayor o menor comprensión del objeto de análisis.

La ciudad es un fenómeno complejo, la movilidad hace parte de dicha complejidad y aporta en la gestión eficiente de las ciudades una cuota importante de las posibilidades de acceso a todos los servicios urbanos para cada uno de los ciudadanos. Comprender la movilidad en una ciudad, aproxima a los ingenieros a problemas de diferentes escalas: vecinal, local, urbana, metropolitana, regional, internacional.

Esta comprensión no puede estar desprovista de la comprensión del origen de los desplazamientos. En últimas son estos, los que motivan nuestra aproximación a la problemática. Entender los desplazamientos es el reto de los planificadores de transporte y de los planificadores de transito. Mientras los primeros se preocupan por asociar a determinados flujos de viajes (usuarios, personas o bienes) los medios y modos mas adecuados para su desplazamiento en condiciones de eficiencia, seguridad y confort. Los segundos se encargan de garantizar que las infraestructuras que van a demandar los primeros permitan la fluidez y seguridad de los modos y por ende la utilización eficiente de dichas infraestructuras.

Sin embargo, al igual que el concepto de transporte que termina siendo una demanda derivada,  (depende de otra actividad principal para existir), los problemas que resolvemos los ingenieros de transporte, suelen ser en la mayoría de los casos, consecuencias derivadas por las decisiones de otros actores urbanos: mis colegas, los planificadores urbanos.
Eso en esencia no es contraproducente per-se. En la sociedad muchas profesiones dependen de la existencia de otras para justificar su actuar, el cual puede ser correctivo o preventivo. Sucede sin embargo, que en Ingeniería de transporte y transito, estamos en la mayoría de las veces con preexistencias urbanas, que limitan nuestro actuar a acciones correctivas. Solemos ser al igual que algunas medicinas, paliativos que mitigan, pero no resuelven estructuralmente el problema.

Esto es, en algunas ocasiones desconcertante, pero algunas de nuestras actuaciones solo pueden atacar el síntoma y no la causa.  Somos una sociedad auto dependiente.

No obstante las ventajas que significan para los países con bajas tasas de motorización la posibilidad de intervenir sobre la oferta de transporte publico, solemos ser tímidos en avanzar en  la consolidación de ciudades donde el divorcio que siempre ha existido entre la planificación urbana y la planificación del transporte y el transito, cierre las brechas hacia un transporte sostenible.

Solemos aplazar las decisiones estructurales que deben cubrir orientaciones de política como;
  • Aumentar la habitabilidad urbana, generando servicios urbanos mixtos que combinen la vivienda con las alternativas de salud, educación, empleo, recreación y deporte a distancias caminables. Mezclas de usos.
  • Limitación de la obligación de un numero mínimo de parqueos a la exigencia de un numero máximo de estos,
  • La provisión de mayores opciones para andenes y amenidades urbanas, complementadas con acceso a bicicletas publicas y redes de bicicletas.
  • Exigencia a los grandes generadores (grandes superficies, universidades y centros industriales) de opciones de transporte sostenible para sus usuarios a cambio de un menor numero de cupos de estacionamientos.
  • Fortalecimiento de modos de transporte publico masivo limpio, eficiente y digno.
  • Ruptura del american way of life, que nos sigue vendiendo el modelo del auto por familia, (en Bogotá ya son dos o tres, por efectos del pico y placa), como la solución a los problemas de movilidad cotidiana, sin medir el verdadero impacto en emisiones y contaminación y aumento de la huella ecológica.
Solemos resolver como Ingenieros de transporte los problemas desde una perspectiva que solo aborda una parte del contexto, y en función de la disponibilidad de recursos hacemos gestión de trafico, administramos infraestructura escasa y atendemos los síntomas, dejando de lado la actuación sobre el origen de la enfermedad.

La respuesta debe ser estructural y no depende solo de nosotros, debemos aproximarnos a la comprensión de lo urbano, es un campo enriquecedor y en ello empezaremos a encontrar las soluciones para las generaciones futuras, que hoy en día ya nos hablan de sostenibilidad urbana, cambio climático, combustibles y tecnologías limpias y planificación de ciudades inteligentes.

Les dejo algunos abrebocas que pueden ayudarnos a dialogar de manera mas frecuente y estructurada con los nuevos paradigmas de la gestión de las ciudades, agradeciéndole la generosa invitación de mi amigo Juan Carlos con quien compartimos hace muchas calendas estas visiones y nuestra preocupación por el transporte sustentable.


William Fernando Camargo Triana es Ingeniero Urbanista, Msc. en Planeación Urbana y Regional de la Universidad Javeriana, candidato a Msc. en Transporte de la Universidad Nacional de Colombia e Investigador del Lincoln Institute en temas de renovación urbana. Es docente en programas de posgrado de la Universidad Distrital de Colombia y la Pontificia Bolivariana. Ponente en temas de movilidad y transporte en Seminarios Nacionales e internacionales.  Experto en temas de urbanismo, ordenamiento territorial, infraestructura y movilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario